PAUTAS CLAVE PARA QUE TU HIJO TENGA UNA VIDA SANA Y ACTIVA

Los niños poseen una gran energía y vitalidad. Pero los adultos debemos asegurarnos de que su día a día se desarrolla en un entorno saludable, algo que no se da por sí sólo y de lo que debemos estar pendientes y fomentar mediante una buena educación.

 

Para que un niño tenga una vida sana y activa debemos atender a diferentes aspectos de su rutina diaria en la que los adultos debemos intervenir directamente.

Son tres las pautas claves a las que debemos atender para que nuestros hijos tengan una vida sana y activa:

 

  • Una buena alimentación: para que un niño tenga una vida saludable y la siga desarrollando cuando crezca, es necesario que cuente con una alimentación sana y equilibrada. Los niños deben comer fruta y verdura cada día. Las grasas saturadas y los azúcares deben eliminarse todo lo posible de su dieta diaria. Acostumbrar a un niño a comer bien y a seguir una dieta equilibrada le ayudará a sentirse activo y repleto de energía, además de que evitará problemas de sobrepeso.
  • El juego y la actividad física: para que los niños se desarrollen de una forma sana, necesitan incluir el juego en su rutina diaria. Jugar es una actividad que les permite desarrollar sus habilidades sociales y psicomotrices, así como su creatividad. Además, el juego les permitirá realizar ejercicio físico y mantenerles activos. Los niños poseen una gran energía que necesitan canalizar. El juego y el ejercicio físico (en el parque, saltando, corriendo, nadando, practicando algún deporte, etc) son la manera perfecta de que los niños liberen toda su energía. Otro tipo de juegos más tranquilos, como dibujar, leer cuentos… también son muy beneficiosos. Pero no toda actividad ociosa que realice el niño debe ser sedentaria. Evitar el sedentarismo es imprescindible para que un niño tenga una vida sana. Para ello lo más recomendable es combinar el tipo de juegos más tranquilos y sedentarios con actividades físicas al aire libre que les permitan moverse.
  • El descanso: para que un niño se encuentre saludable y activo durante el día es imprescindible que descanse y que duerma las horas necesarias. Además, su sueño debe ser de calidad. El niño necesitará realmente sentirse descansado para afrontar el día por la mañana, repleto de energía. Los niños deben estar libres de estrés, preocupación o malestar físico o psíquico para poder conciliar el sueño y descansar. De lo contrario se sentirán cansados, decaídos y distraídos durante el día.