MI HIJO NO QUIERE DORMIR SOLO

Ya hemos hablado en alguna ocasión de la importancia de cuidar el sueño del niño. En ese cuidado debemos atender a una serie de procedimientos que deben repetirse para generar una rutina que permita al niño conciliar el sueño de forma tranquila, sin dificultad y en su propia cama.

 

Resaltamos este último apunte porque muchos padres se encuentran con que su hijo no quiere dormir solo, un problema que puede alterar la convivencia familiar, la independencia de los padres y su paciencia, así como mermar la seguridad del menor.

 

A los niños hay que acostumbrarles a dormir solos desde muy pequeños. En cuanto abandonan la lactancia o son capaces de dormir toda la noche seguida, ya se puede preparar un cuarto separado del de los padres, con su cuna o su cama independiente.

 

Muchos adultos cometen el error de no realizar este paso en cuanto el niño da las primeras muestras de oposición a dormir solo. La preocupación de pensar que el menor va a sufrir o de que le puede pasar algo si no está bajo el control de un adulto, hace que muchos padres se rindan demasiado rápido.

 

Hay que ayudar a los niños a aceptar el cambio. Para ello solo hace falta una buena dosis de paciencia, cariño, comprensión y comunicación, además de psicología infantil.

 

Si tienes el problema de que tu hijo no quiere dormir solo, toma nota de los siguientes consejos. Se trata de métodos que puedes emplear para que el niño se relaje y para combatir el estrés infantil que hace que los pequeños se resistan a dormir sin sus padres al lado:

  • Acuesta al niño siempre a las mismas horas: es importante respetar los horarios del niño. Estos siempre deben ser los mismos. Los niños necesitan una rutina para centrarse y evitar que se pongan nerviosos. Para ello es importante acostarlos siempre a la misma hora y procurar que duerman 8 horas.
  • Permítele dormir con sus peluches favoritos, su manta preferida, etc. Todo lo que le ayude a sentirse más cómodo y protegido, facilitará la relajación.
  • Hazle saber que estás ahí. Puedes acompañarle mientras trata de conciliar el sueño, leerle un cuento, apagarle la luz y decirle que cierre los ojos prometiéndole que acudirás en diez minutos. Concédele los deseos que pida antes de dormir, aunque sepas que lo hace para prolongar el momento del sueño, como darle agua, levantarse a coger un peluche, etc.
  • Sé constante. No cedas. Aunque seas comprensivo con el niño en algunos aspectos como los comentados, nunca debes ceder a la opción de que duerma en tu cama. Ante los lloros, evita los enfados y los gritos. Trátale con cariño.