Cómo enseñar a los niños a afrontar los fracasos

El fracaso forma parte de la vida. Tu propia forma de gestionar las derrotas transmite un ejemplo a tus hijos. Por tanto, intenta adoptar una actitud constructiva frente a las dificultades para quedarte siempre con el lado positivo de las cosas. De este modo, fomentas en ellos la semilla de la superación personal.

 

Inteligencia emocional para afrontar los fracasos

 

Los fracasos producen una emoción: frustración. Sin embargo, este sentimiento es muy pedagógico porque permite a tus niños comprender que en la vida existen límites que ponen un freno a sus deseos. ¿Cómo puedes acompañar a tus hijos en esta experiencia?:

 

1. Anímale para que vuelva a intentar esa meta que no ha logrado. Regálale mensajes de refuerzo positivo del tipo: “eres un niño con mucho talento”, “la constancia es la clave del éxito”, “cuentas con mi apoyo, siempre”, “eres una persona especial y tu valor no depende de tus resultados”.

 

2. Aprende a decir no, establece límites a los caprichos de tus hijos. Hazlo en colaboración con tu pareja. Las consecuencias de complacer a los pequeños en todo momento son muy negativas.

 

3. Fomenta la actitud de educar en el esfuerzo. Para ello, indica a tu hijo objetivos realistas y acordes a su edad. Por ejemplo, puedes matricularle en un curso de inglés según su nivel de conocimiento de este idioma. Busca el equilibrio para no caer en los opuestos: la sobreexigencia o la sobreprotección.

 

4. Promueve actividades de ocio que tienen un valor terapéutico para superar las frustraciones y canalizar esta energía negativa: dar paseos por el campo, escuchar música, realizar manualidades, dibujar… La expresión artística, en cualquiera de sus formas, es un medio de comunicación del mundo interno. Mediante estas actividades, tus hijos transforman la frustración en belleza.

 

5. Abraza a tu hijo cuando llore. Le regalarás autoestima.

 

6. Comparte el placer por la lectura como expresión de vida.