La importancia de cuidar el sueño del niño

Invertimos cuantiosas cantidades de dinero en colchones de látex, almohadas viscoelásticas, sábanas confeccionadas con los mejores materiales, etc. porque todos somos conscientes de la importancia que tiene un buen descanso en nuestro día a día.

Las horas de sueño cumplen una función reguladora en el ser humano, así como una reparación de nuestro organismo, el cual se va deteriorando con las actividades que realizamos a diario.

 

Sin tener en cuenta la edad que tengamos, todos sabemos que el sueño es uno de los factores más importantes en nuestra jornada, pero hay que tener especial atención a los períodos de sueño durante las edades más tempranas, puesto que el aprendizaje de los más pequeños de la casa siempre viene de la mano de un buen descanso.

 

La importancia del sueño infantil

 

A la hora de hablar de sueño infantil, no solo nos estamos refiriendo al periodo nocturno de descanso, sino también al diurno. El descanso en niños, especialmente durante su etapa de bebé, cuenta con cuatro fases. Tenéis que respetar este horario sin interrumpirlo para que, poco a poco, el pequeño consiga acostumbrarse a su horario y logre dormir con mayor facilidad. Respetar el sueño del niño resulta imprescindible para asegurar el aprendizaje y descanso, puesto que en algunas ocasiones establecerá cómo serán sus relaciones, así como el rendimiento en sus actividades diarias.

 

En edades infantiles, dormir es la actividad durante la cual los niños interiorizan todo lo que han visto o han aprendido a lo largo del día. Además, es el momento en el que comienzan a madurar tanto de forma psíquica como física. Tienes que tener en cuenta que todos los niños que no duermen de forma adecuada suelen manifestar problemas de comportamiento y conducta, por ello resulta tan importante respetar sus horas de sueño.

 

Es hora de irse a la cama

 

Tal vez uno de los momentos más estresantes para unos padres sea la hora de acostar a los niños. A veces, conseguir que los bebés concilien el sueño puede presentarse como un desafío, ya que en edades avanzadas se resisten a irse a la cama.

 

Es importante que creéis el clima adecuado, como por ejemplo establecer un tiempo de tranquilidad antes de ir a dormir, sin ver la televisión, o jugando con los hermanos; implantar el mismo horario cada día para crear una rutina; evitar acostarse con el niño, ya que será más difícil que aprenda a dormir solo, etc. Así, finalmente, los niños conseguirán establecer sus propios ritmos y adaptarse a un horario.

 

El horario de sueño varía en función de la edad del niño. Normalmente, los bebés recién nacidos duermen entre 16 y 20 horas diarias, tiempo que se va reduciendo paulatinamente conforme el bebé crece y que se debe mantener en 8 horas diarias desde los 11 años hasta edades adultas.